
Bienvenidos a las islas más desconocidas de Grecia. Verdes, frondosas, de aguas cristalinas y arena fina. Las Espóradas son once, pero sólo hay cuatro habitadas: Skiatos, Skopelos, Alonisos y Skyros. Las dos primeras son las más cercanas al continente y, por ello, las más turísticas. Las otras dos permanecen más vírgenes y tranquilas. Focas y delfines viven felices en sus aguas, una felicidad que se os meterá en las venas nada más desembarcar.
Al desembarcar en Skiatos, la capital de la primera isla –y única localidad–, os toparéis con un laberinto de callejuelas empedradas que llevan hacia lo alto de la colina. En verano hay autobuses que te llevan, desde el centro, a las playas más conocidas. Nuestro consejo –y vale para el resto de las islas– es que alquiléis una motocicleta. Es la mejor forma de explorar los recovecos y llegar hasta los monasterios, siempre cuesta arriba.
¿Playas? Los habitantes de Skiatos presumen de tener la playa más bella de Grecia: Koukounariés, al sur de la isla. Y quizás tengan razón. Pero también es verdad que es de las más concurridas. Para llegar a esa cala recóndita con la que soñáis tendréis que hacer un esfuerzo y caminar unos metros por detrás del hotel Skiatos Palace, en Koukounariés. Llegaréis hasta la playa de Banana, que es nudista, y algo más allá, están las de Mandrakis y Gournes, con sus impresionantes dunas y donde será difícil que os crucéis con alguien.