
Localizado al suroeste del pacífico y formado por dos grandes islas, situada encima de dos placas tectónicas, es un país que aprovecha
la energía de los volcanes para producir toda la energía que necesitan. El animal más característico es el kiwi, un ave muy extraña sin
capacidad de vuelo y que además es su mascota oficial. Nueva Zelanda atrae cada vez más viajes de novios que buscan un destino original,
con alojamiento superior con encanto y excursiones increíbles. Nueva Zelanda ofrece una belleza sísmica poco común: montañas glaciares,
ríos de corrientes rápidas, profundos lagos de aguas cristalinas, géiseres silbantes y barros que hierven.
Son muchas las ciudades y lugares en los que uno querría perderse en Nueva Zelanda. Wellington, su capital, es una ciudad con mucho movimiento
cultural y muy dinámica, ideal sobre todo para lunas de miel veraniegas. Auckland, por su parte, es la ciudad más grande del país, rodeada
en su totalidad por agua y cubierta de colinas volcánicas. Si lo que buscais es aventura y diversión, no podéis perderos Queenstown, el
Parque Nacional de Fiordland o la Península de Otago, lugares ideales para la práctica de deporte al aire libre, además de para visitar interesantes Acuarios, museos, colonias de
animales salvajes y sus gigantescos lagos. Northland, por último, es la cuna de la civilización maorí, siendo sus enormes playas de
arena blanca lugares para la practica del submarinismo y la pesca deportiva. Como curiosidad, señalar que Jacques Cousteau la
consideraba como uno de los diez mejores lugares del mundo para realizar este tipo de deportes.